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Algunos aspectos que entendemos críticos y necesarios en relación al Control y Gestión del Riesgo y al proceso de adaptación a Solvencia II se pueden resumir en:

  • Involucración de la Alta Dirección: el Consejo de Administración y la Alta Dirección deberían involucrarse en el establecimiento de la Política de Riesgos, así como en la supervisión global de los riesgos asumidos.
  • Involucración de los empleados: a través de la incorporación en la cultura corporativa de elementos que incentiven el compromiso con el modelo.
  • Independencia de Funciones: la separación entre las funciones de control y gestión de riesgos de las funciones de toma de riesgos (líneas de negocio) garantiza la independencia en el control y análisis del mismo, y por tanto la segregación de funciones.
  • Definición de Atribuciones o facultades: cada función o puesto que implique la toma de riesgos tiene definido con claridad los tipos de actividades y riesgos en los que puede incurrir.
  • Seguimiento y Control de posiciones: el proceso de Gestión Integral de Riesgos requiere del análisis de las posiciones de riesgo actuales y previstas, y su comparación con una estructura de límites comprensible. Además, exige la evaluación de las implicaciones de todos los riesgos y la toma de decisiones orientadas a la modificación de los límites establecidos si estos no están en consonancia con el nivel de riesgo que desea asumir la Entidad.
  • Visión Global: en un tema tan complejo y crítico para una compañía aseguradora como la gestión de riesgos, es imprescindible tener una visión de conjunto de todos los temas a abordar de cara a obtener un modelo eficiente y conforme a las mejores prácticas en gestión de riesgos. Esto nos permitirá controlar los costes, calendarizar, asignar responsables y evaluar desviaciones.